martes, 23 de junio de 2015

El gato en el árbol

Todo lo veo desde donde estoy, no hay nada que se escape a mi visión. Desde los niños saliendo de la escuela, hasta  las aves posadas sobre el balcón.

Yo los observo a todos, pero muy pocos me observan a mi. Yo no me escondo sin embargo encuentro a  todos los que se esconden de mi. A veces aquí, a veces allá, yo los observo a todos. El perro buscando algunas sobras para comer, las pequeñas ratas que buscan a que vecino incomodar, Algunos autos me entretienen al pasar, y para no aburrirme me pongo a cantar.

En ocaciones algún ser viviente me llega a escuchar pero como siempre inmóvil y escondido estoy nadie sabe de donde viene la canción, algunos se quedan a escuchar, otros se van y los que escuchan nunca entienden de que va la canción. Solo una melodía melancólica que les aprieta el corazón.

Hubo una vez un hombre anciano, cargaba con su vida a la espalda. Se quedo a escuchar mi canción sentado en la banqueta, puso su mochila a un lado mientras yo cantaba. No podía verle la cara pero veía que se mecía de un lado a otro al son de mi melodía. Estuvo un rato; ¿Cuanto tiempo? no se; pero escucho hasta el final de mi canción y cuando ya no hubo melodía, cuando el sol estaba en el ocaso después de todo el silencio que puede brindar una ciudad, el anciano me contó su canción. Y era también una melodía triste, pero también feliz, a ratos era violenta y después amable. Si pongas atención escuchabas una nota en el fondo, cubierta una canción escondida, que si no eres como yo no podrás escuchar.

Así escuche la canción del anciano, su melodía llena de tonos escondidos, de lamentos ahogados, pequeños y grandes arrepentimientos escondidos bajo la nota principal. Una canción despreocupada así como él, al final era una canción hermosa cantada por un hombre que se encontraba al final de sus días.

Ya era entrada la noche cuando el hombre termino de cantar. Dudo que alguien mas a parte de mi lo haya logrado escuchar. Finalmente él tomo sus cosas y se puso a caminar. Jamas volví a encontrar a aquel anciano, su canción quedo inpregnada en mi cabeza y una parte de aquella melodía escondida se unió a la mia.

Ahora cada día frente al ocaso canto mi canción, agregando cada vez un poco más, hasta lograr esa sinfonía  que será completada al final de mi vida.

Y hasta que este terminada no habrá testigos más que aquel anciano que apareció ese día, y un gato escondido en un árbol que desde entonces no se va.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL FESTIN DE LAS HADAS

A lo lejos se escucha una alegre música, como el murmullo del río acompañado del sonido del viento meciendo las hojas en las copas de los arboles. Una suave canción. El bosque llamando la atención.

La musica se vuelve mas fuerte. Un grupo de pequeñas hadas bailan al rededor de un claro, su baile lleno de gracia atrae la mirada de un montón de animales que se acercan no con muy poca prudencia pero si con mucha curiosidad.

Las hadas dan piruetas, saltos, lanzan hojas al aire y cada vez mas animales se van acercando para observar el baile, las hadas danzan, dan giros y giros hasta acercarse al centro del claro y ahí se dejan caer formando muchos pequeños capullos del tamaño de una niña y así se quedan inmóviles.

Los animales se acercan curiosos, preguntándose si ese habría sido el final de la danza. Se acercan a las hadas, cada vez mas y mas y mas y mas. Súbitamente todas las hadas se ponen en pie, los animales asustados quieren correr, chocan unos con otros, asustados y desorientados no saben que hacer.

Pero las hadas lo tenían todo calculado y al final de la danza siempre llega el festín.

martes, 26 de junio de 2012

El mejor final que pudiera escribir.

Después de una larga vida sin arrepentimientos, después de vivir con las consecuencias de las peores deciciones que pudo haber tomado. Ese hombre anciano de cabellos blancos y piel flácida, esta sentado en el pórtico bebiendo un vaso de limonada observando el horizonte de los días pasados.

Su mirada cansada aun recuerda, para quienes lo conocieron en su juventud, la de aquel soñador. El hombre sonríe hacia la nada, con los recuerdos de aquellas desgracias; de vez en vez baja la mirada, para observar sus marcas, los recuerdos verdaderos de haber seguido sus sueños.

Finalmente cierra los ojos. El viento acaricia su cara y su espíritu se eleva a lo grande, la sensación de completa calma que reclama su retirada. A lo lejos se escuchan las risas de quienes acompañaron su vida, uno a uno sus amigos de la infancia, los camaradas de la juventud y los hermanos de su vida. Llegan a reclama a su evasivo igual.

Ya todos reunidos en circulo, todos saludan al gran hombre anciano, algunos lo abrazan y le dan la bienvenida. Sus mas cercanos, como tiempo atrás; sin de ir gran cosa solo con una sonrisa, dejan caer su mano sobre el hombro del anciano y el anciano hace lo mismo sobre el hombro de su amigo.

Invitan al anciano a centarse con ellos. El anciano camina unos pasos, pero no puede seguir avanzando. Alguien tira de su brazo, voltea a ver pero no ve nada. Voltea a ver a sus amigos todos sonríen, lo esperan. Otro tirón, uno mas, y otro. Cada uno un poco mas fuerte que el anterior.

El anciano abre los ojos, el viento ha dejado de soplar, el anciano sigue mirando al horizonte un rato mas. Vuelven a tirar de su brazo, letemente votea, ahí un pequeño niño sostiene su mano, lo mira con esa mirada que el conoce muy bien. Aquella mirada de soñador que el alguna vez poseyó.

El niño suelta la mano del anciano ahora que por fin tiene su atención " abuelo por favor, podías contarme uno de tus cuentos".

El anciano lo obverva un momento, su mirada ha cambiado ya no es la de un soñador pero en ella hay un profundo amor. Revuelve un poco el cabello de su nieto y le sonríe, su nieto devuelve el gesto.

El anciano levanta la vista al cielo, recordando a los amigos que ya dejo atrás, sonríe para sus adentros. Voltea a ver a su nieto y dice:

-"Esta bien, pero solo una"
-"pero que sea larga abuelo"
-"lo será pequeño"

Y así el anciano comenzó a relatar su gran final.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Madrugada difícil

Un viento extraño sopla en la calle moviendo violentamente la puerta de mi casa. Como si fuera un animal salvaje buscando resguardo, el viento sopla de nuevo ahora mas feroz y la imagen de aquel animal del otro lado de la puerta se hace mas concreta. - sh, guarda silencio es solo el cancancio- es lo que me digo a mi mismo para calmar los nervios. La puerta se azota con violencia y por debajo una sombra se asoma. Aguanta la respiración esperando que lo que esta afuera se vaya rápido. Esperas, esperas y esperas, hasta que finalmente se va, suspiro de alivio alver que la amenaza se ha ido y vuelvo a mi trabajo en el ordenador sabiendo que tengo trabajo que me dejara despierto.

El viento pega de nuevo o es otra vez
Ese animal. No importa tengo miedo ya me consiguió asustar. Su sombra
Aparece de nuevo bajo la puerta y yo subo los pies al sofá, pobre iluso como si eso me fuera a salvar, yo se que ahí afuera esta y que en cualquier momento puede entrar. Y pienso que será, un animal o un demonio quizá, si fuera un demonio adentro estaría ya, igual y apago la luz a ver si así se va.

Pero y si con la oscuridad logra entrar, mierda, se que esta atrás, ahora no quiero voltear.
-Dan donde estas??, mierda siento que voy a llorar-

No importa aguanta un poco mas ya mero vas a acabar. Pinche curiosidad tenía que voltear, solo la oscuridad y nada mas. No!, ahí hay algo mas se que hay algo atrás y se quiere ocultar que quiere esperar para poder actuar, y sigo pensando que será un hombre lobo u alíen o ese perro que tanto miedo me da. Ya no se ni que pensar el miedo no me deja concentrar y tongo que acabar. Ya se ya no voy a voltear y que sea lo que tenga que pasar.

Y si mañana ya no he de despertar al menos mi tarea ya no tendré que acabar y lo ultimo que puedo desie
- bravo por una madrugada difícil que acabo al fin-.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Juramento fotográfico

"Yo como individuo dedicado a la fotografía, prometo a mi mismo, jamás traicionar mis principios ni mis ideales solo para conseguir una fotografía.
Aplicare mis conocimientos no dolo en el ámbito laboral; sino también en aquellos aspectos de la vida cotidiana donde puedan ser útiles, tanto para denunciar injusticias como para dar reconocimiento a quien lo merece.
Consagrare mi vida a fotografiar aquellos aspectos de la humanidad que puedan llegar a ser insignificantemente asombrosos y retratare las maravillas que se encuentran en el mundo.
Ayudare a los colegas fotógrafos que requieran de mi experiencia, ya sea a los que van empezando en el ámbito de la fotografía o a aquellos que ya tengan experiencia.
Bajo ningún motivo trabajare para alguna persona o institución que no considere de intenciones puras.
Hago estas promesas solemnemente, libremente y por mi honor"