Después de una larga vida sin arrepentimientos, después de vivir con las consecuencias de las peores deciciones que pudo haber tomado. Ese hombre anciano de cabellos blancos y piel flácida, esta sentado en el pórtico bebiendo un vaso de limonada observando el horizonte de los días pasados.
Su mirada cansada aun recuerda, para quienes lo conocieron en su juventud, la de aquel soñador. El hombre sonríe hacia la nada, con los recuerdos de aquellas desgracias; de vez en vez baja la mirada, para observar sus marcas, los recuerdos verdaderos de haber seguido sus sueños.
Finalmente cierra los ojos. El viento acaricia su cara y su espíritu se eleva a lo grande, la sensación de completa calma que reclama su retirada. A lo lejos se escuchan las risas de quienes acompañaron su vida, uno a uno sus amigos de la infancia, los camaradas de la juventud y los hermanos de su vida. Llegan a reclama a su evasivo igual.
Ya todos reunidos en circulo, todos saludan al gran hombre anciano, algunos lo abrazan y le dan la bienvenida. Sus mas cercanos, como tiempo atrás; sin de ir gran cosa solo con una sonrisa, dejan caer su mano sobre el hombro del anciano y el anciano hace lo mismo sobre el hombro de su amigo.
Invitan al anciano a centarse con ellos. El anciano camina unos pasos, pero no puede seguir avanzando. Alguien tira de su brazo, voltea a ver pero no ve nada. Voltea a ver a sus amigos todos sonríen, lo esperan. Otro tirón, uno mas, y otro. Cada uno un poco mas fuerte que el anterior.
El anciano abre los ojos, el viento ha dejado de soplar, el anciano sigue mirando al horizonte un rato mas. Vuelven a tirar de su brazo, letemente votea, ahí un pequeño niño sostiene su mano, lo mira con esa mirada que el conoce muy bien. Aquella mirada de soñador que el alguna vez poseyó.
El niño suelta la mano del anciano ahora que por fin tiene su atención " abuelo por favor, podías contarme uno de tus cuentos".
El anciano lo obverva un momento, su mirada ha cambiado ya no es la de un soñador pero en ella hay un profundo amor. Revuelve un poco el cabello de su nieto y le sonríe, su nieto devuelve el gesto.
El anciano levanta la vista al cielo, recordando a los amigos que ya dejo atrás, sonríe para sus adentros. Voltea a ver a su nieto y dice:
-"Esta bien, pero solo una"
-"pero que sea larga abuelo"
-"lo será pequeño"
Y así el anciano comenzó a relatar su gran final.