lunes, 5 de diciembre de 2011
Madrugada difícil
El viento pega de nuevo o es otra vez
Ese animal. No importa tengo miedo ya me consiguió asustar. Su sombra
Aparece de nuevo bajo la puerta y yo subo los pies al sofá, pobre iluso como si eso me fuera a salvar, yo se que ahí afuera esta y que en cualquier momento puede entrar. Y pienso que será, un animal o un demonio quizá, si fuera un demonio adentro estaría ya, igual y apago la luz a ver si así se va.
Pero y si con la oscuridad logra entrar, mierda, se que esta atrás, ahora no quiero voltear.
-Dan donde estas??, mierda siento que voy a llorar-
No importa aguanta un poco mas ya mero vas a acabar. Pinche curiosidad tenía que voltear, solo la oscuridad y nada mas. No!, ahí hay algo mas se que hay algo atrás y se quiere ocultar que quiere esperar para poder actuar, y sigo pensando que será un hombre lobo u alíen o ese perro que tanto miedo me da. Ya no se ni que pensar el miedo no me deja concentrar y tongo que acabar. Ya se ya no voy a voltear y que sea lo que tenga que pasar.
Y si mañana ya no he de despertar al menos mi tarea ya no tendré que acabar y lo ultimo que puedo desie
- bravo por una madrugada difícil que acabo al fin-.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Juramento fotográfico
Aplicare mis conocimientos no dolo en el ámbito laboral; sino también en aquellos aspectos de la vida cotidiana donde puedan ser útiles, tanto para denunciar injusticias como para dar reconocimiento a quien lo merece.
Consagrare mi vida a fotografiar aquellos aspectos de la humanidad que puedan llegar a ser insignificantemente asombrosos y retratare las maravillas que se encuentran en el mundo.
Ayudare a los colegas fotógrafos que requieran de mi experiencia, ya sea a los que van empezando en el ámbito de la fotografía o a aquellos que ya tengan experiencia.
Bajo ningún motivo trabajare para alguna persona o institución que no considere de intenciones puras.
Hago estas promesas solemnemente, libremente y por mi honor"
viernes, 18 de noviembre de 2011
Y creías que
La vida sigue eso lo sabes bien en algún momento te perdiste, eso también lo sabes, el punto es saber en que momento paso...
Y creías que nunca te tocaría a ti. Que no pasarías el día observando una letra o que los pájaros celestes no te tocarían, pero aquí estas dependiendo de la tecnología.
Y creías que no pasaría que algún día te alcanzaría.
lunes, 31 de octubre de 2011
Dialogos con la muerte (es tarde)
Es tarde, puede sentirse en el frio aire soplando desde el tejado donde Alx se encuentra sentado observando la inmensidad de la noche, sus pensamientos van en un constante vaivén de la infinites del universo a lo relativamente corto de las vidas de los seres humanos, y así pasan las horas mientras Alx piensa en sus amigos y familiares, pensando en que podría haber más allá de la muerte, sus ojos se pierden viendo las estrellas.
El clima se va poniendo cada vez más frio, aunque no hay mucho viento una leve brisa trae consigo el olor a tierra mojada, una lluvia cercana, pero arriba en el cielo, está despejado y pueden verse las estrellas, o las pocas que logran verse desde la ciudad donde vive Alx. Su vista perdida en el firmamento, mientras en su calle reina el silencio que se rompe cuando algún desorientado auto pasa a toda velocidad, y como estrella fugaz las luces traseras del auto van dejando una estela color rojo a su paso.
Ahí está Alx perdido en sus pensamientos, pensando cómo será el día en que pierda la vida, en si alguien lo va a extrañar, en cuál sería su legado al mundo, cuales son las cosas buenas que ha hecho, el perro vecino de dos casas al lado comienza a ladrar, ladra tan fuerte que sus ladridos sacan a Alx de sus pensamientos; Alx se queda ahí, observando al perro ladrar en dirección hacia donde esta Alx y Alx a su vez ve como el perro le está ladrando, después de un rato de que el perro le ladre, este deja de hacerlo. Alx sonríe levemente y susurra “buen chico”.
Ahora la mirada de Alx esta hacia el piso, pero sus pensamientos siguen lejos en el firmamento, pensando en sus padres; hace varios años ya, que los padres de Alx ya no están, ahora sus pensamientos eran más terrenales, Alx recordaba momentos con sus padres, las veces que lo regañaron, las pocas veces que su padre le dijo que estaba orgulloso de él; abajo en la cochera se encontraba el auto familiar, aún conservaba los golpes del choque que mato a sus padres. Conductor imprudentemente fue todo lo que le dijeron a él y a su abuela, así murieron sus padres.
Otro auto pasa a gran velocidad, a lo lejos se oye el auto patinar, el chirrido de las llantas y después...el perro del vecino y todos los demás perros del barrio comienzan a ladrar, Alx no cuenta el tiempo pero en algún momento los perros dejan de ladrar y sus ladridos se convierten en aullidos.
Los aullidos de los perros traen a Alx el recuerdo de una vieja platica con su abuela, y repite para sí mismo lo más trascendental de esa platica
─ Cuando los perros aúllan quiere decir que ─
─ la muerte está cerca ─la voz de la muerte tranquila, algo gruesa y casi en susurro suena. Alx gira su cabeza para ver de quien era la voz, una figura encapuchada y vestida de negro, está sentada junto a Alx. Alx la ve la examina de arriba abajo y la figura encapuchada hace lo mismo hacia Alx. Después de un momento Alx vuelve a subir la mirada al cielo y la figura encapuchada se queda en silencio viendo hacia la calle.
Los perros del barrio dejan de aullar solo el perro del vecino sigue aullando, la muerte voltea a verlo.
─ no, déjalo, dentro de un rato se callara ─ dice Alx en el mismo tono de voz y con la misma tranquilidad con la que hablo la muerte. Finalmente el perro vecino se calla y Alx vuelve a susurrarle con una dévil sonrisa en su rostro “buen chico”.
─ el animal te tiene cariño ─
─ es solo el perro del vecino, una vez me mordió; creo que me odia; por eso siempre que estoy aquí me ladra ─
─ ¿no crees que ladre porque estoy aquí? ─
─ No lo creo, que animal ladraría o incluso se quedaría en tu presencia; aunque el aullido si fue por ti ─ Alx voltea a ver de nuevo a la muerte esperando ver algo bajo su capucha pero solo alcanza a ver una profunda oscuridad, la muerte sigue observando en dirección a la calle, sin voltear a ver a Alx, muy lejanamente se escucha el sonido de una motocicleta pasando.
─ Y tú, ¿porque no corriste al verme? ─ Alx se enoje de hombros y voltea la mirada al mismo punto que la muerte, ambos ven hacia una ventana de la casa de enfrente.
─ no lo sé, no me pareces una figura tan imponente, hasta cierto punto, me siento decepcionado ─
─ Que esperabas, un esqueleto con una gran guadaña cargando y un reloj de arena colgando del cuello ─
─ o tal vez una calavera motociclista con la cabeza en llamas ─ Alx comienza a reír levemente, la muerte voltea a va ver a Alx, al parecer no le gusto el chiste, y Alx logra entenderlo con solo ver en la abismal oscuridad que hay en la capucha, Alx vuelve a subir la vista al cielo.
Así quedan durante un buen tiempo Alx y la muerte, Alx observando el cielo y la muerte observando a Alx, ambos en silencio, que de vez en vez se ve interrumpido de nueva cuenta por el paso de algún auto. Y así el silencio entre la muerte y Alx se extiende tanto que en unos minutos el tiempo se vuelve eternidad. Hasta que finalmente la muerte vuelve a hablar.
─ ¿y porque estás aquí arriba? ─
Alx sigue observando el firmamento, en su rostro puede verse que la pregunta le incomodo pues tuerce un poco la boca, se cruza de brazos y suspira pero finalmente no dice nada.
─ ¿entonces? ─ vuelve a decir la muerte, pero ahora su voz se escucha un poco más fuerte, pero siempre con ese tono de tranquilidad
─ me gusta estar aquí, y me gusta observar el cielo de noche ─ en la voz de Alx se escucha cierto tono de melancolía.
La muerte voltea de nuevo su vista hacia la casa que está cruzando la acera frente a la casa de Alx, desde dentro de la capucha se escucha un sonido, como si la muerte estuviera riendo, un sonido extraño, vas bien como si tosiera, una risa muda mesclada con tos, así es como sonaba la risa de la muerte. Alx también bajo la mirada hacia la casa de la vecina.
La vecina era una mujer muy bella, Alx no sabía en que, solo sabía que trabajaba en alguna oficina, porque siempre la veía salir con ropa formal de su casa, tal vez era secretaria o ejecutiva, aunque también podría ser solo una triste oficinista, al igual que él. Aquella mujer era joven, pero no más joven que Alx, de hecho se veía más grande que Alx tal vez tendría 27 o 28 años, Alx siempre quiso hablar con ella, pero siempre lo dejo para después.
Las luces en la casa de la vecina se encendieron, justamente la luz de la ventana que observaban la muerte y Alx. La muerte se puso de pie y se dio la media vuelta.
─ ¿ya te vas?, ¿tan temprano?, aún falta para que amanezca ─ podía sentirse en el tono de voz de Alx que hablaba con más sarcasmo que nunca en su vida.
─ no te preocupes, ya volveré ─
Y sin voltearse a ver ninguno de los dos la muerte se alejó unos pasos y desapareció, Alx seguía viendo por hacia la ventana de su vecina, y a los pocos segundos después entro la vecina en la habitación camino una o dos veces frente a la ventana, finalmente se acercó a ella, corrió la cortina y ahí como si lo hubiera sabido la mirada de la vecina de Alx y la de Alx se encontraron, y así se quedaron viendo durante unos segundos, finalmente la vecina esbozo una sonrisa lo suficientemente amplia para que Alx pudiera verla, y agito su mano para saludar a Alx, Alx hiso lo mismo pero con menos efusividad que su vecina. Mientras ambos se saludaban por atrás de la vecina apareció la muerte, Alx vio el momento en que se materializo la muerte, la vecina volvió a cerrar la cortina de su ventana, y la muerte que estaba atrás de ella puso una de sus manos en el hombro de la chica, la chica cayó al piso como si se hubiera desmayado y la silueta de la muerte desapareció.
Detrás de Alx se escucharon pasos unos pies se arrastraban un poco pesados hacia donde estaba Alx.
─ ¿qué estás haciendo aquí?, hijito ─
─ nada abuela. Solo disfruto del aire ─
─ pues deberías dormirte ya, son las 3 de la mañana ─
─ Si abuela, no te preocupes ya me iré a dormir ahorita ─
─ Bueno pero no te tardes mucho ─
La abuela de Alx se acercó a él y le beso tiernamente en la cabeza sus pasos se fueron alejando lentamente hasta que finalmente dejaron de escucharse sus zapatos arrastrando.
El viento frio de las madrugadas de otoño soplo levemente, lo suficiente para que Alx sintiera un escalofríos, froto un poco sus brazos y cuando la briza seso también Alx dejo de frotar sus brazos.
─ Se ve tu abuela es una persona muy amable ─
─ así es, y espero que no hayas venido por ella ─
─ ¿acaso me amenazas? ─
─ no, es solo... es toda la familia que me queda ─
La muerte pareció ver una lagrima correr por la mejilla de Alx, pero el parecía no darse cuenta de que lloraba, sus ojos seguían puestos en la ventana de su vecina.
─ no te preocupes, aun no es su turno, y no ago dos trabajos en una noche ─ Alx volteo a ver extrañado a la muerte, que como al principio estaba sentado a la izquierda de Alx.
─ ¿política de muertes? ─
─ más bien regla personal ─
─ no sabía que eso existiera ─
─ hay mucho que aún no sabes ─
Alx bajo la cabeza. Las palabras de la muerte le habían dado justo donde más le dolía, y por su orgullo no quería quedarse sabiendo que eran esas otras cosas que no sabía, así que tomo aire, suspiro fuertemente y volteo su cuerpo para quedar frente a la muerte.
─ Entonces, ¿Qué otras cosas no se? ─
─por ejemplo. La muerte de tus padres ─
─ fue por un conductor imprudente ─
─ Pero no fue otro conductor, fue tu padre, tu padre era el conductor imprudente, venia discutiendo con tu madre ─ los ojos de Alx se abrieron de par en par, en vano Alx buscaba alguna señal de que la muerte estuviera mintiéndole pero, dentro de la capucha solo había oscuridad, y en su voz tampoco podía detectarse mentira alguna, puesto que la muerte siempre hablaba en su mismo tono tranquilo con su voz un poco grave, lo único que variaba en su voz era su volumen. Fuera de ello al parecer la muerte no mentía y porque habría de mentir, es la muerte, no tiene por qué hacerlo. Alx buscaba en su memora, las discusiones de sus padres, y una tras otro los recuerdos de discusión tras discusión llegaban a su cabeza, perplejo como estaba articulaba sus palabras torpemente.
─ entonces... fue su culpa. Mi papa... fue culpa de mi padre... el accidente. Él lo provoco ─
─ A final de cuentas, no todo fue su culpa, el otro conductor iba ebrio ─
─ vaya que alivio ─ la muerte sabía que esas palabras nuevamente eran dichas en tono sarcástico y aunque no lo supiera en el rostro de Alx se veía un gran desdén hacia la muerte.
─ Yo solo hacia mi trabajo, yo no decidí que murieran ─
Alx respiro profundamente cerro los ojos para poder calmarse un poco, una vez que regreso a su estado de tranquilidad nuevamente abrió los ojos para poder seguir hablando con la muerte, el accidente de sus padres, era algo de lo que no había hablado nunca con su abuela, pues era muy doloroso para ambos.
─ Y mis padres, ¿están en el paraíso? ─
─ No lo sé ─
─ ¿no sabes o no me quieres decir? ─
─ No lo sé ─
─ ¿porque? ─
─ no es algo que nos esté permitido saber ─
─ Entonces ¿hay alguien que si lo sabe? ─
─ es muy posible ─
─ Pero no me dirás quien verdad ─
─ Todas las respuestas llegan a su tiempo ─
Alx se puso de pie camino unos pasos hasta estar a la orilla del tejado de su casa mientras miraba hacia el piso, pensando en si se dejara caer tal vez moriría y conocería las respuestas, con su vista concentrada en el piso y parado peligrosamente a la orilla del tejado pregunto aun sin ver a la muerte.
─ Y si muero ahora, podre tener respuestas ─
─ No ─
─ ¿porque no? ─
─ Porque no es tu hora ─
Los pies de Alx estaban al filo del tejado, un movimiento por mínimo que fuera y Alx hubiera caído desde el tejado, uno de sus pies comenzó a moverse, su pie se levantó y dio un paso más hacia el tejado y otro más, y se alejaba del borde del tejado, Alx no lo podía creer sus pies se movían en contra de su voluntad, volteo a ver a la muerte, la mano de la muerte estirada en dirección a Alx, ejerciendo una especie de control sobre el cuerpo de Alx lo alejo del borde del tejado hasta que quedaron frente a frente la muerte y Alx
─ ese no es tu destino tu no morirás de esa manera ─
─ Entonces... ─
La muerte llevo sus manos sobre la capucha que cubría su cabeza lentamente comenzó a correrla hacia atrás, una cabellera larga y risada comenzó a asomarse por debajo de la capucha, después una piel pálida que se veía más espectral con la luz tenue que brindaban las estrellas. Alx se encontraba de pie frente a una muerte que se había desnudado para él, la muerte que le había enseñado su rostro tenia exactamente la misma cara que la de la chica que había muerto hace unos minutos frente a él. El viento volvió a soplar ahora con más fuerza, el cabello de la muerte se despeino y algunos de sus cabellos le cubrían el rostro, Alx estiro su mano, para correr los cabellos y poder seguir viendo el rostro de su vecina, quien finalmente lo había saludado y murió. Al tocar el rostro de la muerte, la mano de Alx sintió la piel de porcelana de la muerte y su tacto frio. La muerte sostuvo la mano de Alx antes de que la retirara de su rostro, y así la muerte con los ojos cerrados y sosteniendo la mano de Alx contra su rostro la muerte parecía llorar.
─ ¿sabes cómo librarte de la muerte? ─
─no, no lo sé ─
─ tienes que dejar que ella te bese ─ Alx trago saliva, estaba nervioso, sus manos sudaban y la muerte podía sentir el sudor de Alx sobre su rostro.
─ quieres no morir, quieres convertirte en la muerte ─
─ Sí ─
El cuerpo de Alx se acercó al de la muerte, Alx sentía el frio del cuerpo de la muerte mientras más se acercaba a ella, entonces los labios de Alx se encontraron con los de la muerte, eran tan helados que instintivamente se hiso hacia atrás, pero la muerte lo finalmente se acercó a él para sellar el trato, el beso duro, una eternidad, o así se sintió, de repente Alx se sintió como cuando observaba las estrellas, en un vacío infinito fuera del tiempo, con la diferencia que él ahora era parte de todo ello.
El auto choco, Alx abrió los ojos, tenía lágrimas en sus mejillas se las limpio con la mano y estaban frías, se levantó, pensando que todo había sido producto de su imaginación, que había entrado en un estado de hipnosis por tanto ver el infinito, pero el viento susurro algo, algo que vagamente Alx entendió.
El perro del vecino comenzó a ladrar y a aullar, Alx volteo a verlo, el perro se calló tan súbitamente como había empezado a ladrar, Alx toco la cabeza del perro.
─ Buen chico ─
Alx se puso su capucha dio unos pasos y el perro salió caminando con él, y ambos desaparecieron en la inmensidad de la noche.
jueves, 30 de junio de 2011
Nightmare out of serie No. 000
Como en muchos de mis sueños, comienza en una ciudad desconocida, pero con algunos elementos en común con esta en la que estoy viviendo, me refiero a pequeñas cosas como alguna casa, algún perro callejero, las personas que viven en ella, alguna calle significativa por algún detalle en su estructura, fuera de eso, podría haber sido en cualquier lugar.
Me encuentro a mí mismo a mitad de algo parecido a una carrera, pero no hay nadie a mi alrededor, ni señalamientos que marquen el trayecto de la pista, simplemente yo en una ciudad abandonada, entre en un pequeño centro comercial que atravesé de lado a lado, esquivando unas pequeñas “islas” (para los que no sepan, son puestos, que están en medio del camino de los centros comerciales) sin ningún problema pero momentos antes de cruzar la salida; tenía que atravesar el área de comidas, ahí la situación fue un poco laboriosa puesto que tuve que correr entre las mesas y saltar de una a otra, pues en el suelo había una especie de charco de petróleo que por alguna razón no debía tocar, finalmente pase el obstáculo y logre salir del centro comercial.
Siguiendo mi camino por un lote baldío que parecía tan extenso como un desierto; y al menos así lo sentí; como un espejismo me pareció ver a una persona, no era solo una de esas personas con las que sueñas que solo son vagamente alguien, sino era alguien concreto, alguien de mi vida cotidiana, y conforme me acercaba a ella iba descubriendo que no se trataba de ningún espejismo, cuando estuve lo suficientemente cerca de esa persona intente detenerme pero mi cuerpo no respondía, o más bien respondía a medias, y solo pude mantenerme trotando en mi lugar mientras hablaba con ella. Solo una pregunta me hiso, una pregunta y seguí mi camino. Su pregunta fue “¿qué haces?”, simple y llanamente “¿qué haces?”. “correr” fue lo que le dije en un grito mientras me alejaba de esa persona, sentí un pequeño dolor en el pecho, como un vacío haciéndose más y más grande cada vez. Pero seguí en mi camino.
Logre salir de aquel terreno vacío y seguí mi camino, dando vueltas a diestra y siniestra, brincando autos y entrando en casas; seguía corriendo, y corriendo veía a los lados esperando ver algún corredor más que me rebasara pero no pasaba nadie más, solo una que otra ráfaga repentina de aire, al dar vuelta en una calle sin salida, entre en una de las ultimas casa para así poder cruzar a la siguiente calle brincando la barda de la casa, la última casa de esa privada, era la más grande de todas, muy bellamente decorada, y en las bardas de esta casa se extendía un alambrado de púas “para evitar ladrones”, supuse; aun así entre en la casa. Misteriosamente no había puerta en la casa y me metí hasta la cocina. Ahí otras dos personas conocidas para mi bebían una taza de té, y al igual que con la primera persona, mi cuerpo se detuvo a medias, trotando en su mismo lugar.
Nuevamente una de las personas me pregunto lo que ya me habían preguntado “¿Qué haces?”. “correr” volví a responder, pero esta vez no me puse inmediatamente en marcha, sino que seguí trotando en mí mismo lugar hasta que la otra persona que estaba ahí, que también conocía pregunto, “¿y a dónde vas?”, yo daba algunos pasos para acercarme a esa persona mientras seguía trotando, después de un rato de verlo fijamente respondí “hasta que deje de correr sabré a donde”. Salí de la casa como había planeado, pero sin necesidad de brincar el alambrado, puesto que ya no existía en la casa.
Al brincar al otro lado de la barda, caí en lo que parecía ser una arboleda, todo cobraba mayor sentido puesto que ya había una línea trazada de camino, un camino gris que se extendía serpenteando hasta el horizonte, donde de un lado corría la arboleda y por el otro solo el camino de la ciudad y su panorama era tapizado por las casas colocadas una al lado de la otra siguiendo el camino de concreto, seguí el camino, corriendo a todo lo que alcanzaban a dar mis piernas, cada vez más rápido y más rápido, pero siempre veía el mismo escenario por masque avanzara, la arboleda de un lado y del otro las casas, al frente el camino gris serpenteante, solo detrás, la casa o más bien la barda habían desaparecido.
Al cabo de lo que parecía una eternidad de estar corriendo por ese camino, a un lado del camino gris vi a otro amigo, otra persona de esas que te acompañan a lo largo de la vida, que piensas y son irremplazables, al igual que con las otras dos personas me detuve a su lado, mientras seguía trotando. “¿Qué haces?” la misma pregunta que llevo a la misma respuesta de las ocasiones pasadas “corriendo”, “¿y a dónde vas?”, “hasta que deje de correr lo sabré”, “¿Por qué corres?” una nueva pregunta se hiso presente, esta pregunta tuvo un efecto poderoso en mí, tanto que casi me hace detener, pero después de pensarlo un poco respondí “intento alcanzar algo”.
Después de ese último encuentro decidí salirme del camino gris de concreto y dejar la arboleda de lado, ahora me encontraba corriendo por un lo que parecía ser un parque lleno de canchas de básquet ball, al pasar las tres primeras canchas corriendo, empecé a sentirme débil, y corría cada vez un poco más lento, casi al borde de detenerme, un equipo de básquet ball, conformado nuevamente por la gente que significa algo para mí, se pararon a mi alrededor quedando yo en medio de ellos, mientras seguía como siempre trotando sin moverme. Uno a uno fueron haciendo las mismas preguntas que ya había respondido, y como era usual una nueva pregunta se acumuló a las otras “¿y vale la pena?”, inmediatamente conteste “lo vale”.
El quinto miembro que no hiso ni una sola pregunta se movió a un lado y me dio el paso, extendiendo una de sus manos, para mostrarme el camino, seguí corriendo y seguí corriendo, en mi mente escuchaba las voces de todas aquellas personas que con las que hable y todas aquellas personas que han estado ahí, poco a poco mientras corría veía alrededor y toda la ciudad iba llenándose con esas personas, corría mas rápido y más rápido, al final... estaba ella. Corrí y corrí, hasta estar lo más cerca posible de ella, para poder tocarla.
Finalmente desperté.
Todo fue un sueño, el reloj marcaba las 11:00 hora en la que usualmente en estos días me levanto para cumplir con mi trabajo. Pero esa sensación sigue presente, aun mientras escribo esto, siento que voy corriendo, y no me puedo detener.
jueves, 24 de marzo de 2011
momento de revelacion #54-216
toman forma y sentido en una mano
que reacciona al son de su sentido,
conectada directamente con los latidos
de la inminente abundancia de sentidos
que rondan el cuerpo de un ser divino.
se mesclan las sensaciones de lo desconosido
con las emociones de lo vivido, y en ese
revoltijo de comunicacion se da a luz
a la inspiracion.
jueves, 17 de febrero de 2011
historias para mis amigos con insomnio No.1
No hace mucho ni muy lejos de aquí, vivía un joven, de qué edad no lo recuerdo, pero tenía la suficiente edad para tomar las llaves del auto de sus padres e irse manejando fuera de la ciudad; cosa para la cual era demasiado bueno, cada que podía se escapaba, al principio no muy lejos de su casa, tal vez al cine a una función nocturna, con sus amigos a unas cuantas cuadras.
A veces solo conducía unas horas y regresaba a su casa feliz y sin que nadie se diera cuenta, aunque cuando lo conocí, esos viajes se habían transformado en verdaderas aventuras épicas.
En una de las cuales lo acompañe, podría decir que eran las 9 de la noche como igual pudieron haber sido las 3 de la mañana, los días corren de maneras extrañas cuando estas aburrido y en una noche como aquella, todo es confuso.
Este chico llamo a mi celular, invitándome a vagar a orillas de la ciudad, a escalar nocturnamente las montañas... como no tenía nada mejor que hacer, acepte, al cabo de 20 minutos escuche el claxon de su auto sonar. Y como no quería que mis padres se dieran cuenta de que salía. Me salí por la ventana, como todo buen escapista.
Al momento de subirme al auto, el chico encendió el motor, y sonó tan fuerte que pensé que mis padres se habían levantado, pero eran solo mis nervios, las cosas se muestran un poco más intensas cuando haces algo fuera a escondidas. Así que nos fuimos, de camino con el estéreo del auto a todo volumen íbamos cantando aquellos himnos épicos del libertinaje y las pasiones desenfrenadas... Sí, me refiero a haré rock de los 80's y 90's.
El tiempo para llegar a las afueras de la ciudad fue relativamente corto, (solo alcance a escuchar 2 veces in a gada da vida).
Mi amigo aparco el carro a un lado de la carretera con el motor andando y las luces encendidas para aluzar un poco nuestra subida. Al principio todo iba bien, sin mayores problemas llegamos hasta donde alcanzaba la luz de los faros del auto, el verdadero problema empezó cuando la oscuridad nos alcanzó, subir la cuesta era difícil, debido a las rocas sueltas y la poca visibilidad.
Pero la noche a la ladera de la montaña será algo que nunca olvidare, las estrellas sobre nuestras cabezas brillaba con tal intensidad que era imposible no quedarse embelesado viéndolas, creo que esa fue la razón por la que mi amigo sin darse cuenta cayó en una grieta en el suelo, solo alcance a escuchar su grito, asiéndose cada vez más débil, y después solo el eco de su grito, mientras intentaba buscarlo, tuve que andar a gatas para encontrar la grieta en el suelo.
Cuando finalmente la encontré, metí mi mano en el hoyo para ver si lograba alcanzar a mi amigo, mientras le desea que intentara tocar mi mano, algunos autos pasaban por la carretera pero ninguno se detenía a ver el auto aparcado a orilla de la carretera con las luces encendidas, supongo que en estos tiempos nadie separa a brindar ayuda.
Los primeros rayos de sol ya salían cuando pude vislumbrar la figura de mi amigo atascada en el hoyo, intente alzarlo para sacarlo de ahí; aunque fue inútil, él estaba atascado y se había roto una de sus piernas, lo supe cuando lo oí gritar "weeey, espérate, creo que me rompí una pierna".
Entre mi desesperanza y el poco ingenio que me quedaba para las casi 24 horas que se cumplían sin haber dormido, me las ingenie para sacarlo de aquel hoyo en el que se había metido.
Cuando salió el sol ya estaba alto en el cielo y nos pegaba de lleno en los rostros, ambos estábamos tendidos a un lado del agujero, respirando dificultosamente.
El tipo tomo una rama larga que uso como bastón y comenzamos a caminar hacia el auto, yo iba al frente, mientras dejaba que mi amigo batallara caminando con su pierna rota, era un castigo justo para premiar su estupidez, y ambos sabíamos eso pero si crees que nuestra peripecia termino aquí, ahora imagina tener a un amigo lisiado, el único de ambos con la suficiente coordinación para conducir, y sin poder hacer su trabajo.
Tuvimos que someter nuestras vidas a una práctica antigua, en la cual se apostarían nuestras vidas (un bolado) cualquiera que ganara, era una pésima idea al volante, de alguna manera curiosa, como si la vida no se hubiera burlado lo suficiente de ambos, decidió que el más capacitado para preservar la vida de ambos era aquel que tenía ambas piernas intactas, entonces, comenzó lo difícil, no tanto en el arranque, sino intentando mantener el auto estable.
Íbamos de regreso a nuestras casas, místicamente los autos se hacían a un lado dejándonos el paso libre y sin preocupaciones, lo único que me mantenía con la vista en el camino era la vos de mi padre diciendo "tu nomas sigue la línea de enfrente y ya".
Y el camino desde nuestro punto de partida, hasta entrar en la ciudad corrió sin ninguna desventura, hasta el momento en que me di cuenta, que todo el trayecto venia por el carril contrario.
Al llegar a la caseta de peaje, un oficial de tránsito se percató del pequeño percance y nos despojó del auto, y tratando de ser amable llamo una ambulancia para mi amigo, a los padres de mi amigo para que se llevaran el auto de regreso a su chochera, y llamo a mi padre, que pensándolo bien hubiera sido que me llevaran a la cárcel, pues todo el camino me fue regañando, no por el hecho de manejar en contra, ni por haberme escapado, sino por el hecho de ser tan descuidado como para que me descubrieran.