Es tarde, puede sentirse en el frio aire soplando desde el tejado donde Alx se encuentra sentado observando la inmensidad de la noche, sus pensamientos van en un constante vaivén de la infinites del universo a lo relativamente corto de las vidas de los seres humanos, y así pasan las horas mientras Alx piensa en sus amigos y familiares, pensando en que podría haber más allá de la muerte, sus ojos se pierden viendo las estrellas.
El clima se va poniendo cada vez más frio, aunque no hay mucho viento una leve brisa trae consigo el olor a tierra mojada, una lluvia cercana, pero arriba en el cielo, está despejado y pueden verse las estrellas, o las pocas que logran verse desde la ciudad donde vive Alx. Su vista perdida en el firmamento, mientras en su calle reina el silencio que se rompe cuando algún desorientado auto pasa a toda velocidad, y como estrella fugaz las luces traseras del auto van dejando una estela color rojo a su paso.
Ahí está Alx perdido en sus pensamientos, pensando cómo será el día en que pierda la vida, en si alguien lo va a extrañar, en cuál sería su legado al mundo, cuales son las cosas buenas que ha hecho, el perro vecino de dos casas al lado comienza a ladrar, ladra tan fuerte que sus ladridos sacan a Alx de sus pensamientos; Alx se queda ahí, observando al perro ladrar en dirección hacia donde esta Alx y Alx a su vez ve como el perro le está ladrando, después de un rato de que el perro le ladre, este deja de hacerlo. Alx sonríe levemente y susurra “buen chico”.
Ahora la mirada de Alx esta hacia el piso, pero sus pensamientos siguen lejos en el firmamento, pensando en sus padres; hace varios años ya, que los padres de Alx ya no están, ahora sus pensamientos eran más terrenales, Alx recordaba momentos con sus padres, las veces que lo regañaron, las pocas veces que su padre le dijo que estaba orgulloso de él; abajo en la cochera se encontraba el auto familiar, aún conservaba los golpes del choque que mato a sus padres. Conductor imprudentemente fue todo lo que le dijeron a él y a su abuela, así murieron sus padres.
Otro auto pasa a gran velocidad, a lo lejos se oye el auto patinar, el chirrido de las llantas y después...el perro del vecino y todos los demás perros del barrio comienzan a ladrar, Alx no cuenta el tiempo pero en algún momento los perros dejan de ladrar y sus ladridos se convierten en aullidos.
Los aullidos de los perros traen a Alx el recuerdo de una vieja platica con su abuela, y repite para sí mismo lo más trascendental de esa platica
─ Cuando los perros aúllan quiere decir que ─
─ la muerte está cerca ─la voz de la muerte tranquila, algo gruesa y casi en susurro suena. Alx gira su cabeza para ver de quien era la voz, una figura encapuchada y vestida de negro, está sentada junto a Alx. Alx la ve la examina de arriba abajo y la figura encapuchada hace lo mismo hacia Alx. Después de un momento Alx vuelve a subir la mirada al cielo y la figura encapuchada se queda en silencio viendo hacia la calle.
Los perros del barrio dejan de aullar solo el perro del vecino sigue aullando, la muerte voltea a verlo.
─ no, déjalo, dentro de un rato se callara ─ dice Alx en el mismo tono de voz y con la misma tranquilidad con la que hablo la muerte. Finalmente el perro vecino se calla y Alx vuelve a susurrarle con una dévil sonrisa en su rostro “buen chico”.
─ el animal te tiene cariño ─
─ es solo el perro del vecino, una vez me mordió; creo que me odia; por eso siempre que estoy aquí me ladra ─
─ ¿no crees que ladre porque estoy aquí? ─
─ No lo creo, que animal ladraría o incluso se quedaría en tu presencia; aunque el aullido si fue por ti ─ Alx voltea a ver de nuevo a la muerte esperando ver algo bajo su capucha pero solo alcanza a ver una profunda oscuridad, la muerte sigue observando en dirección a la calle, sin voltear a ver a Alx, muy lejanamente se escucha el sonido de una motocicleta pasando.
─ Y tú, ¿porque no corriste al verme? ─ Alx se enoje de hombros y voltea la mirada al mismo punto que la muerte, ambos ven hacia una ventana de la casa de enfrente.
─ no lo sé, no me pareces una figura tan imponente, hasta cierto punto, me siento decepcionado ─
─ Que esperabas, un esqueleto con una gran guadaña cargando y un reloj de arena colgando del cuello ─
─ o tal vez una calavera motociclista con la cabeza en llamas ─ Alx comienza a reír levemente, la muerte voltea a va ver a Alx, al parecer no le gusto el chiste, y Alx logra entenderlo con solo ver en la abismal oscuridad que hay en la capucha, Alx vuelve a subir la vista al cielo.
Así quedan durante un buen tiempo Alx y la muerte, Alx observando el cielo y la muerte observando a Alx, ambos en silencio, que de vez en vez se ve interrumpido de nueva cuenta por el paso de algún auto. Y así el silencio entre la muerte y Alx se extiende tanto que en unos minutos el tiempo se vuelve eternidad. Hasta que finalmente la muerte vuelve a hablar.
─ ¿y porque estás aquí arriba? ─
Alx sigue observando el firmamento, en su rostro puede verse que la pregunta le incomodo pues tuerce un poco la boca, se cruza de brazos y suspira pero finalmente no dice nada.
─ ¿entonces? ─ vuelve a decir la muerte, pero ahora su voz se escucha un poco más fuerte, pero siempre con ese tono de tranquilidad
─ me gusta estar aquí, y me gusta observar el cielo de noche ─ en la voz de Alx se escucha cierto tono de melancolía.
La muerte voltea de nuevo su vista hacia la casa que está cruzando la acera frente a la casa de Alx, desde dentro de la capucha se escucha un sonido, como si la muerte estuviera riendo, un sonido extraño, vas bien como si tosiera, una risa muda mesclada con tos, así es como sonaba la risa de la muerte. Alx también bajo la mirada hacia la casa de la vecina.
La vecina era una mujer muy bella, Alx no sabía en que, solo sabía que trabajaba en alguna oficina, porque siempre la veía salir con ropa formal de su casa, tal vez era secretaria o ejecutiva, aunque también podría ser solo una triste oficinista, al igual que él. Aquella mujer era joven, pero no más joven que Alx, de hecho se veía más grande que Alx tal vez tendría 27 o 28 años, Alx siempre quiso hablar con ella, pero siempre lo dejo para después.
Las luces en la casa de la vecina se encendieron, justamente la luz de la ventana que observaban la muerte y Alx. La muerte se puso de pie y se dio la media vuelta.
─ ¿ya te vas?, ¿tan temprano?, aún falta para que amanezca ─ podía sentirse en el tono de voz de Alx que hablaba con más sarcasmo que nunca en su vida.
─ no te preocupes, ya volveré ─
Y sin voltearse a ver ninguno de los dos la muerte se alejó unos pasos y desapareció, Alx seguía viendo por hacia la ventana de su vecina, y a los pocos segundos después entro la vecina en la habitación camino una o dos veces frente a la ventana, finalmente se acercó a ella, corrió la cortina y ahí como si lo hubiera sabido la mirada de la vecina de Alx y la de Alx se encontraron, y así se quedaron viendo durante unos segundos, finalmente la vecina esbozo una sonrisa lo suficientemente amplia para que Alx pudiera verla, y agito su mano para saludar a Alx, Alx hiso lo mismo pero con menos efusividad que su vecina. Mientras ambos se saludaban por atrás de la vecina apareció la muerte, Alx vio el momento en que se materializo la muerte, la vecina volvió a cerrar la cortina de su ventana, y la muerte que estaba atrás de ella puso una de sus manos en el hombro de la chica, la chica cayó al piso como si se hubiera desmayado y la silueta de la muerte desapareció.
Detrás de Alx se escucharon pasos unos pies se arrastraban un poco pesados hacia donde estaba Alx.
─ ¿qué estás haciendo aquí?, hijito ─
─ nada abuela. Solo disfruto del aire ─
─ pues deberías dormirte ya, son las 3 de la mañana ─
─ Si abuela, no te preocupes ya me iré a dormir ahorita ─
─ Bueno pero no te tardes mucho ─
La abuela de Alx se acercó a él y le beso tiernamente en la cabeza sus pasos se fueron alejando lentamente hasta que finalmente dejaron de escucharse sus zapatos arrastrando.
El viento frio de las madrugadas de otoño soplo levemente, lo suficiente para que Alx sintiera un escalofríos, froto un poco sus brazos y cuando la briza seso también Alx dejo de frotar sus brazos.
─ Se ve tu abuela es una persona muy amable ─
─ así es, y espero que no hayas venido por ella ─
─ ¿acaso me amenazas? ─
─ no, es solo... es toda la familia que me queda ─
La muerte pareció ver una lagrima correr por la mejilla de Alx, pero el parecía no darse cuenta de que lloraba, sus ojos seguían puestos en la ventana de su vecina.
─ no te preocupes, aun no es su turno, y no ago dos trabajos en una noche ─ Alx volteo a ver extrañado a la muerte, que como al principio estaba sentado a la izquierda de Alx.
─ ¿política de muertes? ─
─ más bien regla personal ─
─ no sabía que eso existiera ─
─ hay mucho que aún no sabes ─
Alx bajo la cabeza. Las palabras de la muerte le habían dado justo donde más le dolía, y por su orgullo no quería quedarse sabiendo que eran esas otras cosas que no sabía, así que tomo aire, suspiro fuertemente y volteo su cuerpo para quedar frente a la muerte.
─ Entonces, ¿Qué otras cosas no se? ─
─por ejemplo. La muerte de tus padres ─
─ fue por un conductor imprudente ─
─ Pero no fue otro conductor, fue tu padre, tu padre era el conductor imprudente, venia discutiendo con tu madre ─ los ojos de Alx se abrieron de par en par, en vano Alx buscaba alguna señal de que la muerte estuviera mintiéndole pero, dentro de la capucha solo había oscuridad, y en su voz tampoco podía detectarse mentira alguna, puesto que la muerte siempre hablaba en su mismo tono tranquilo con su voz un poco grave, lo único que variaba en su voz era su volumen. Fuera de ello al parecer la muerte no mentía y porque habría de mentir, es la muerte, no tiene por qué hacerlo. Alx buscaba en su memora, las discusiones de sus padres, y una tras otro los recuerdos de discusión tras discusión llegaban a su cabeza, perplejo como estaba articulaba sus palabras torpemente.
─ entonces... fue su culpa. Mi papa... fue culpa de mi padre... el accidente. Él lo provoco ─
─ A final de cuentas, no todo fue su culpa, el otro conductor iba ebrio ─
─ vaya que alivio ─ la muerte sabía que esas palabras nuevamente eran dichas en tono sarcástico y aunque no lo supiera en el rostro de Alx se veía un gran desdén hacia la muerte.
─ Yo solo hacia mi trabajo, yo no decidí que murieran ─
Alx respiro profundamente cerro los ojos para poder calmarse un poco, una vez que regreso a su estado de tranquilidad nuevamente abrió los ojos para poder seguir hablando con la muerte, el accidente de sus padres, era algo de lo que no había hablado nunca con su abuela, pues era muy doloroso para ambos.
─ Y mis padres, ¿están en el paraíso? ─
─ No lo sé ─
─ ¿no sabes o no me quieres decir? ─
─ No lo sé ─
─ ¿porque? ─
─ no es algo que nos esté permitido saber ─
─ Entonces ¿hay alguien que si lo sabe? ─
─ es muy posible ─
─ Pero no me dirás quien verdad ─
─ Todas las respuestas llegan a su tiempo ─
Alx se puso de pie camino unos pasos hasta estar a la orilla del tejado de su casa mientras miraba hacia el piso, pensando en si se dejara caer tal vez moriría y conocería las respuestas, con su vista concentrada en el piso y parado peligrosamente a la orilla del tejado pregunto aun sin ver a la muerte.
─ Y si muero ahora, podre tener respuestas ─
─ No ─
─ ¿porque no? ─
─ Porque no es tu hora ─
Los pies de Alx estaban al filo del tejado, un movimiento por mínimo que fuera y Alx hubiera caído desde el tejado, uno de sus pies comenzó a moverse, su pie se levantó y dio un paso más hacia el tejado y otro más, y se alejaba del borde del tejado, Alx no lo podía creer sus pies se movían en contra de su voluntad, volteo a ver a la muerte, la mano de la muerte estirada en dirección a Alx, ejerciendo una especie de control sobre el cuerpo de Alx lo alejo del borde del tejado hasta que quedaron frente a frente la muerte y Alx
─ ese no es tu destino tu no morirás de esa manera ─
─ Entonces... ─
La muerte llevo sus manos sobre la capucha que cubría su cabeza lentamente comenzó a correrla hacia atrás, una cabellera larga y risada comenzó a asomarse por debajo de la capucha, después una piel pálida que se veía más espectral con la luz tenue que brindaban las estrellas. Alx se encontraba de pie frente a una muerte que se había desnudado para él, la muerte que le había enseñado su rostro tenia exactamente la misma cara que la de la chica que había muerto hace unos minutos frente a él. El viento volvió a soplar ahora con más fuerza, el cabello de la muerte se despeino y algunos de sus cabellos le cubrían el rostro, Alx estiro su mano, para correr los cabellos y poder seguir viendo el rostro de su vecina, quien finalmente lo había saludado y murió. Al tocar el rostro de la muerte, la mano de Alx sintió la piel de porcelana de la muerte y su tacto frio. La muerte sostuvo la mano de Alx antes de que la retirara de su rostro, y así la muerte con los ojos cerrados y sosteniendo la mano de Alx contra su rostro la muerte parecía llorar.
─ ¿sabes cómo librarte de la muerte? ─
─no, no lo sé ─
─ tienes que dejar que ella te bese ─ Alx trago saliva, estaba nervioso, sus manos sudaban y la muerte podía sentir el sudor de Alx sobre su rostro.
─ quieres no morir, quieres convertirte en la muerte ─
─ Sí ─
El cuerpo de Alx se acercó al de la muerte, Alx sentía el frio del cuerpo de la muerte mientras más se acercaba a ella, entonces los labios de Alx se encontraron con los de la muerte, eran tan helados que instintivamente se hiso hacia atrás, pero la muerte lo finalmente se acercó a él para sellar el trato, el beso duro, una eternidad, o así se sintió, de repente Alx se sintió como cuando observaba las estrellas, en un vacío infinito fuera del tiempo, con la diferencia que él ahora era parte de todo ello.
El auto choco, Alx abrió los ojos, tenía lágrimas en sus mejillas se las limpio con la mano y estaban frías, se levantó, pensando que todo había sido producto de su imaginación, que había entrado en un estado de hipnosis por tanto ver el infinito, pero el viento susurro algo, algo que vagamente Alx entendió.
El perro del vecino comenzó a ladrar y a aullar, Alx volteo a verlo, el perro se calló tan súbitamente como había empezado a ladrar, Alx toco la cabeza del perro.
─ Buen chico ─
Alx se puso su capucha dio unos pasos y el perro salió caminando con él, y ambos desaparecieron en la inmensidad de la noche.
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