viernes, 14 de enero de 2011

CAyE: 1.- Otro amanecer falso

Camina por los restos de las tiendas que aun faltan por levantar, observando el trabajo de sus camarads, supervisando que todo se lleve a cabo segun lo preevisto, su mirada es dura, camina con paso firme entre los restos del campamento. Se detiene por un momento; ve a un hombre que se encuentra descansando y que ha dejado su trabajo de lado. Esta a punto de gritarle cuando siente que alguien jala la manga de su traje.

Una joven con el rostro pintado de blanco, esta a punto de desir una palabra que muere antes de salir por completo de su boca pintada de negro; cuando la persona a la que sostiene por el brazo se gira para verla y en un arranque de enojo tan repentino como una llama que se produce por un cerillo, el hombre sacude su brazo para que la joven lo suelte, mientras él la sujeta por la muñeca. le dice con voz ardiente.
-sin hablar, recuerda que los mimos no hablan.-

En el rostro de la chica mimo comenzaron a cristalizarse las lagrimas, a punto de brotar de sus ojos pintados de negro. Mientras el hombre que se encontraba haraganeando cerca de donde suceda todo el drama , se levanto rapidamente y volvio a sus labores, mientras el hombre que estaba de pie junto a la joven mimo lo observaba de reojo; al ver que se alejaba regreso la vista con el mimo; el hombre dio un suspiro y de la misma manera en que habia brotado de él el enojo lo apasiguo.
-no debes llorar Mai, en el espectaculo no te debes dar ese lujo. Guarda las lagrimas para cuando te quites el disfras.- su voz sonaba tranquilizadora como la de un padre consolando a su hija.

Mai seco sus brotes de lagrimas con la manga de su camiseta que se ancho con el color negro de su maquillaje y este se veia claramente en los puños de su camiseta roja. La chica asintio y dejo ver en su rostro una pequeña sonrisa.
-Esta bien, ve y ayuda a los malavaristas, ¿quieres?-.

La chica mimo dio la vuelta y se fue brincando alegremente, mientras se aleja se detiene a "hablar" en su idioma de mimo con un perro, que vagabundeaba por las carpas, hasta que ambos desaparesen al meterse en una de las pocas capas que aun quedan de pie.

-Naraid, estamos listos, podemos irnos cuando usted diga.-
la voz suena extremadamente lejos pero no es mas que la voz de Kraf, que sonaba tras una gran pila de objetos que iva cargando en sus brazos, Naraid no podia verlo pero de todas formas podia reconoser esa voz, era trabajo de Naraid conoser a todos. Es parte del trabajo de ser quien da las ordenes.
-Esta bien Kraf, prepara a todos y que el tren este listo para cuand vuelva aun tengo algo que hacer aqui.-

Desde el momento en que Mai entro a la carpa de los malavaristas, Naraid emprendio de nuevo su camino en ningun momento se detuvo para hablar con Kraf por eso, en parte su voz sonaba tan distante. Ambos siguieron sus respectivos caminos sin desir una palabra mas.

Aunque Kraf sabia lo que Naraid planeaba hacer, tambien sabia de los rituales de Naraid y eso nadie podia discutirselo.

Cuando Naraid regresó al tren que lo estaba esperando para ir a la siguiente ciudad ya es de noche. Él camina a grandes sancadas y el sonido de sus pasos es opacado por el que hace el encendedor con el que juega entre sus manos; Un encendedor viejo y gastado; Naraid juega con su tapa, abriendola y cerrandola y el suena cada vez mas fuerte a medida que se van acercando (Naraid y su encendedor) al tren; de vez en vez Naraid activa el mecanismo de su encendedor saltando un puñado de chispas que dejan entrever el ollin de su ropa y algunas partes chamuscadas de la misma.

Finalmente llega al vagon del tren donde viajan sus compañeros, hace una señal al maquinista y el tren empieza su marcha; lentamente el tren comienza a tomar impulzo y en poco tiempo la ciudad empieza a quedar atras.

Naraid esta al final del tren observando la ciudad que dejan. Sus ojos brillan como flamas del infierno mientras sonrie devilmente* tratando de ocultar el placer que le hace ver otra ciudad arder en llamas.

Una mujer se acerca con paso lento a Naraid, observando el destello de las llamas, rompe con la oscuridad de la noche, y el fuego en el horizonte asemeja el amanecer.
-Es una noche agradable. ¿cierto?-
-Siempre es una fiesta, cuando esta un circo cerca, tanto como cuando llega que cuando se va.-

La mujer se quedo viendo el fuego de la ciudad junto a Naraid, el viento traia consigo el calor y las cenisas del incendio. Una ceniza especialmente grande cayo sobre la ropa de Naraid. La mujer extendio el brazo para quitar la ceniza.
-¿Que es lo que sucede anciana?-
-hace mucho tempo que no me desias asi.- Naraid no dice nada, sus ojos y sus pensamientos son absorbidos por el fuego en el horizonte.
-Solo me preocupo por ti Naraid, hay demonios peligrosos que rondan en el fuego, no quiero que te pase nada, es todo.-
-Pasara lo que deba pasar, es parte del itinerario de la vida.-

"Demonios rondando en el fuego". estas palabras se funden en la mente de Naraid y el tren deja atras la ciudad en llamas que ahora ya solo es una tenue luz en el horizonte.

*no esta mal escrita, es un juego de palabras con "devil"(demonio en ingles) y mente, que uso para desir que es una sonrisa malvada.

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